ContraBiker nació en 2014, desde el corazón del BMX urbano y todo su entorno.
Éramos parte de esa cultura, la vivíamos todos los días, pero no encontrábamos ropa que nos representara. Lo que había en el mercado no hablaba nuestro idioma: o eran prendas genéricas, repetidas, traídas en masa desde Buenos Aires donde todo es más de lo mismo y todos usan lo mismo, o eran marcas importadas con raíces en el skate, no en el BMX.
Así que decidimos crear lo que no existía.
Lo hicimos desde lo que éramos, desde lo que nos apasionaba. Y esa misma autenticidad es la que seguimos defendiendo hasta hoy.
ContraBiker creció, evolucionó, pero no perdió el rumbo.
Nos motiva hacer ropa que va desde lo urbano hasta lo elegante. Ese contraste no nos limita. Simplemente somos nosotros, y hacemos las prendas que nos gustan y nos diferencian, sin encasillarnos en lo que otros dicen que deberíamos ser.
Nos inspira lo que nos gusta de verdad, no lo que está de moda.
Analizamos tendencias, claro. Pero si no encajan con lo que somos, las dejamos pasar o vamos en contra, según lo que nos parezca. Porque creemos que la identidad no se negocia.
Cada prenda que diseñamos busca eso: expresar una forma de ser.
No para encajar, sino para destacar con naturalidad.
Para que cuando alguien la vea, pregunte:
“¿De dónde es eso?”
No venimos del mundo de la moda —de hecho, odiamos esa palabra y todo ese mundo de pasarelas—. Simplemente nos mantenemos fieles a nuestro estilo.
Paradójicamente, creamos moda para otros.
Eso es ContraBiker.
Quizás algún día seamos la vaca púrpura.